¡Hola! Bienvenido/a a éste artículo donde vamos a explorar un tópico muy interesante a día de hoy, y muy presente en redes sociales, artículos, periódicos y podcast diversos: el trauma emocional o psicológico.
Me pasa muy a menudo en mi práctica clínica que las personas vienen a mi consulta y resulta que en su mayoría la razón subyacente de lo que sea que los trae a nuestra puerta (sus síntomas o su motivo de venir a terapia), es algo que involucra una experiencia traumática.
Muchas personas no estarán de acuerdo con ésta afirmación. Hace no mucho, un trauma se definía por un evento fuera del rango de la experiencia humana normal. Afortunadamente, durante los últimos 30 o 40 años hemos avanzado considerablemente en la comprensión del trauma psicológico hasta entender que el trauma es desgraciadamente parte de la vida normal.
La viñeta que he escogido para encabezar este artículo representa muy bien lo que pretendo mostrar. Ilustra tan bellamente si estamos hablando de terrorismo, de guerra, violencia vecinal, desastres naturales, incendios forestales, o llámalo simplemente abuso infantil o violencia doméstica; el trauma es desgraciadamente una experiencia muy, muy común en la vida humana. Y teniendo ese alcance de comprensión, como ese telescopio, nos permite entender que algunas personas no sólo han experimentado un evento traumático, sino que también nos permite ver cómo les sigue afectando a día de hoy.
Hoy en día, hay tal bombardeo de información mediática sobre el trauma que tiene tantos significados, que se pierde el rigor de la palabra, y hace difícil diferenciar lo que es trauma y lo que no, y que la gente entienda que el trauma es algo real y no un invento. Que por ejemplo, un abuso recibido en la infancia puede ser traumático en algunas situaciones, pero tener un padre o una madre aparentemente muy enfocado en su hijo pero muy crítico/a puede ser muy angustiante, pero no traumático.
Definiendo el trauma emocional o psicológico
Una definición que me gusta mucho es la de la autora Karen W. Saakvitne, psicoterapeuta norteamericana, que dice así:
“El trauma psicológico es una experiencia individual única sobre un evento, o un conjunto de condiciones duraderas en las que:
- La habilidad individual de integrar la experiencia emocional está sobrepasada y la persona se siente abrumada para ello
o - La experiencia individual subjetiva se vive como una amenaza a la vida, a la integridad física o a la salud.”
Esta definición nos recuerda dos cosas. Una, que el trauma puede ser un evento único, como un ataque terrorista, o un conjunto de eventos sostenidos en el tiempo; nos olvidamos de que el trauma puede ser una experiencia diaria en la que sintamos que las cosas de nuestra vida son inseguras, de que el mundo es inseguro, y de que nos sentimos en constante peligro como que algo malo va a ocurrir, como en el caso de una relación tóxica, un trastorno de ansiedad con múltiples ataques de pánico repentinos o haber sufrido abuso infantil a lo largo de la infancia.
El segundo aporte se centra en que no importa lo grande o lo pequeño que “sea” el evento, lo importante es cómo lo vivimos. La experiencia de no ser capaces de entender lo que está pasando, de no poder estar presente con las emociones tan abrumadoras que genera, y vivirlo solos, es lo que lo hace traumático. E incluso no saber si se ha terminado.
El trauma es relativo, y por eso se trabaja con la historia de la persona y de manera única e individual.
Si crees que has sido víctima de una o varias situaciones traumáticas que te han dejado huella, con una proceso psicoterapéutico informado en trauma emocional podemos valorar tu experiencia individual y trabajar las consecuencias que han perdurado en ti.







